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Mis apuntes de Tan Biónica en el Movistar Arena

Lo que leíste en el título loko. Lo que hay para agregar lo leés acá abajo.

Foto: Irish Suárez / Gentileza prensa

Desde sus cinco estadios en Buenos Aires (dos Vélez, dos Único de La Plata y un River), Tan Biónica no publicó un álbum nuevo ni estrenó una sola canción. No parecería haber motivo por el cual volver a hacer una gira. Pero no tiene que haber una razón específica: mientras se pueda, siempre va a haber una noche mágica más para regalar.

En este caso, siete Movistar Arena agotados y repartidos en las primeras semanas de agosto. En lo que en los planes era la anteúltima (se anunció otra para mediados de octubre), 15.000 fanáticos vuelven a agolparse repartidos entre campo y plateas.

Varios de ellos documentan el show (o bien la nuca y el pelo chivado del tipo que tienen adelante) con sus celulares. Y algunos otros aprovechan las canciones que marcan alto contenido meloso en el octógono del etiquetado frontal para envolverse en unos besos con lengua de película. A pesar de los años de impasse, el grupo todavía conserva un considerable núcleo de fans adolescentes, aunque también hay algunos biónicos que ya se ve que necesitan un ajuste de tuercas y un poco de aceite para aligerar las rodillas.

Y Chano, ese fénix militante de lo porteño que volvió de sus cenizas más veces de las que le hubiera gustado, aparece en el escenario con un símil kimono estampado con flores rojas -los trajes tipo conquistador con charreteras con los que anunciaron la vuelta de la banda volvieron al cajón- para agitar con saludo y aviso: "Buenas noches, Buenos Aires. Se avecinan tempestades, terremotos y huracanes".

Foto: Guido Adler / Gentileza prensa

Si bien el setlist estuvo algo modificado respecto a los estadios del año pasado (esta vez, a Arruinarse la despachan al toque, después de El Huracán y Vamonos), la banda volvió a encarar el show en vivo como una forma de homenaje a su historia y a los cuatro álbumes publicados (A Wonderful noches podríamos ir poniéndole el rótulo de QEPD).

Todos tuvieron su momento para lucirse: Seby con un solo de Personal Jesus de Depeche Mode, Diega con un DJ set donde mechó algunas canciones del grupo con otras como Somebody That I Used to Know y Bambi, que cantó él solito Pastillitas del Olvido (Caballitensessss, datazo para chapear en la previa del finde que viene: la letra trata sobre los abuelos de los Charpentier en los bailes de Ferro, así que otro punto más para el barrio, si es que todavía los necesitara para seguir ampliando su mística 🐎).

Pero el homenaje no sólo fue de la banda para la banda, sino que también fue para el pop en sí: después de repartirle flores & reivindicar a Juana La Loca, Chano definió a su líder, Rodrigo Martín, como uno de los fundadores del género en el plano local. Cuando Martín salió de las bambalinas, cantaron en tándem Angelical, del disco Vida Modelo, en uno de los momentos más tiernos de la noche. Podrían haber aprovechado la fecha y tocar Sábado a la noche, pero le tuvieron miedo al éxito.

La manera que eligió para matarme marcó el fin del grueso del show y, unos minutos después, Chano apareció en la otra punta del estadio para disertar sobre Jorge Luis Borges en plan taller literario apto TikTok. Esta vez no se animó a decir que una vez le preguntaron a quién prefería entre Messi y Maradona y contestó Borges.


BAMBI BAJÁ ESOS DEDOOOOOOOS NOOOOOOOOO. Foto: Irish Suárez / Gentileza prensa. Meme: mío :p

Después de clavar triplete acústico primero con su hermano y después con Seby y Diega, (hicieron sonar La Ensalada después de que una chica mostrara que tenía la letra tatuada - cliqueá acá gavilán 🐎🐎🐎-), se subieron a un carrito de golf para volver al escenario principal y hacer sonar el quinteto de hits que faltaban: Hola mi vida, Mis noches de enero, Ciudad Mágica, Obsesionario en La Mayor y La Melodía de Dios.

Los Tan Biónica, que se relamían los labios pensando en cuándo iban a poder vivir lo que Coldplay mostraba en los DVDs de sus shows en estadios y arreglaban sus canciones para que las cantaran miles y miles de personas en una cancha de fútbol, cumplieron su sueño e hicieron no uno ni dos sino tres en cuestión de semanas el año pasado. ¿Cuál es la zanahoria? ¿Con qué se sigue?

Después de ponerse el sobretodo de estrella pop y tocar el cielo con las manos, tuvo que cruzar el rubicón. Accidentes automovilísticos, temporadas químicas, romances fallidos, el uso anárquico de Facebook y Twitter y otros momentos desafortunados que todavía pueden encontrarse en internet hicieron que Chano empezase a convertirse en un meme y foco de críticas con unos niveles de crueldad inusitados para el momento. Su reconversión obligada de sujeto a objeto implicó más que un mero resucitar.

Y quizás es ahí donde se explica por qué el grupo convoca en todos estos Movistar Arena a adolescentes que empezaron a tener conciencia cuando la banda estaba inactiva y cuando Chano pasó a ser el juguete preferido de los programas de farándula. Cabe la posibilidad de que todavía exista algo de empatía entre nosotros y que ese hilo rojo que conecta a Chano con su público, curtido a fuerza de altibajos mutuos, explique que hay otro adjetivo, además de mágico, para Tan Biónica y estas últimas noches.

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